Amor

Cuando el amor se vuelve internacional

En un mundo cada vez más globalizado como el nuestro parece ser inevitable toparse con un extranjero y enamorarse de él, o al menos tener una aventura. En un erasmus, en Tinder, trabajando en una empresa internacional, en un encuentro de Couch Surfing, de viaje o simplemente en un bar, las probabilidades de conocer a gente de otras nacionalidades son cada vez más altas.

Por si las relaciones de pareja no fueran complicadas de por sí ahora nos embarcamos en historias con fronteras de por medio, problemas de comunicación lingüística y diferencias culturales. Pero lo cierto es que tener un novio/a internacional también tiene su gracia y puede tener muchas ventajas.

  • La primera ventaja es, sin ninguna duda, el idioma. Estar con un guiri es como asistir a clases gratis de inglés o de cualquier idioma. Si eres listo y sabes aprovechar las oportunidades que te brinda la vida, con poco tiempo conseguirás tener un nivel fluido de francés, portugués, holandés o cualquiera que sea el idioma nativo de tu pareja. ¿Qué más quieres? ¡Tienes un profesor de lengua particular!
  • La segunda ventaja es que la magia del principio dura más ya que la barrera del idioma y la diferencia cultural pone las cosas más difíciles y hace que todo avance a un ritmo más despacio. En otras palabras, lo que te molesta del otro tardas más en verlo.
  • Otra ventaja es la gastronomía. Es muy posible que acabes incluyendo nuevas y exquisitas recetas e ingredientes a tu dieta. Entre los dos siempre tendréis más ideas para el ¿Qué hacemos para cenar?
  • Posiblemente vas a viajar más a menudo para visitar su familia y/o la tuya dependiendo de quien esté viviendo en su país natal. Lo bueno es que siempre habrá una excusa para coger un avión y pasar unos días fuera. Además, vas a descubrir otro país conviviendo con locales y formando parte de una cultura extranjera.
  • Daarin wa gaikokujinAprenderás otras costumbres y maneras de hacer las cosas. Esto te convertirá en alguien más tolerante y abierto de miras. Aunque a veces la comunicación pueda ser más complicada vas a mejorar tu capacidad de comprensión y negociación para llegar a acuerdos.
  • Otra cosa: vas a ampliar tu vocabulario en la cama. Descubrirás palabras en otros idiomas en los momentos más calientes que te harán reír.
  • Cuando presentes a tu familia o amigos habrán más temas para romper silencios incómodos. Siempre se puede recorrer al ¿Cómo se llama esto en tu idioma? o ¿En tu país también se hace esto…? Lo de ser extranjero da mucho juego.
  • Si no encuentras trabajo en tu país, quizás en el suyo tienes más suerte.
  • Además, si la cosa prospera y decidís tener hijos éstos van a ser bilingües y consecuentemente tendrán más facilidad para aprender otros idiomas y ser más competentes en el mercado laboral, pero bueno eso ya es pensar con mucha antelación…

Con todo esto quiero decir que aunque el hecho de ser de dos nacionalidades distintas en un principio pueda parecer una dificultad para la pareja, es  en realidad un valor añadido para hacer la relación mucho más interesante y enriquecedora.

¿Y a ti? ¿Qué te parece emparejarse con un extranjero? ¿Has tenido alguna aventura internacional?

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Hacerse mayor

Cuando tu cuerpo ya no tolera el alcohol de garrafón

La crisis de los veinte y tantos

Un día te levantas y te das cuenta de que ya eres mujer.  Hace años que no eres una niña (a pesar de que tus padres sigan viéndote como tal) y el término chica se queda corto. Aunque sufras el síndrome del Peter Pan y hayas huido de la vida adulta todo este tiempo, tarde o temprano acaba por alcanzarte.

Te miras de cerca en el espejo y empiezas a ver sutiles arrugas cerca de los ojos y de las comisuras de la boca. Sigues metiéndote atracones de Nutella como siempre, pero tu cuerpo ya no los perdona y con la boca llena dices: “Tengo que apuntarme al gimnasio”.

Te das cuenta de que te estás haciendo mayor cuando tus amigas se van a vivir con sus parejas, las más tradicionales se casan y algunas hasta ya piensan en tener hijos. Tú piensas que todavía eres demasiado joven para todo eso y cambias de novio cada año. Ellas ya han encontrado un trabajo a jornada completa. Tú, no.

Cuando llega el fin de semana, el plan de cena + vino parece gustar a todos tus amigos, mientras que antes, por norma, siempre acababais dándolo todo en la pista de baile hasta que los porteros os echaban de la discoteca. Y es que tu cuerpo ha dejado de tolerar el alcohol de garrafón y sabes que si te vas de fiesta ya puedes olvidarte de hacer planes para el día siguiente: no te engañes, te lo vas a pasar en la cama y el sueño te va a durar toda la semana.

Te das cuente de que te has hecho mayor cuando descubres que los domingos existen y quieres disfrutar de ellos sin tener resaca. Antes quedarse en casa un sábado por la noche, era un drama, ahora lo agradeces. Aunque, claro, eso no quita que no te apetezca salir a mover el esqueleto de vez en cuando. Dibujo de Maitena

Eres adulto cuando deja de importarte lo que piensen los demás y también cuando eres capaz de comer solo en un restaurante sin sentirte incómodo. No puedes resistirte a tener cada vez más responsabilidades y piensas que, total, no hace tanto que saliste de la universidad pero en realidad ya hace años que te licenciaste. Las decisiones que tienes que tomar son cada vez más importantes y te aterroriza tener que escoger. Tienes la sensación de que todo el mundo espera más de ti, que ya deberías tener las cosas claras pero tú sigues sintiéndote como aquella chica que no sabe lo que quiere. Y lo peor es que ya no eres tan chica pero sigues sin saber lo que quieres y por eso te sientes una mujer (joven) y desesperada.

Huir al Caribe es una posibilidad, pero al final optas por hacer un blog y compartir tu desesperación.

 

Bienvenidos a Crónicas de una Mujer Joven y Desesperada

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