Amistad, Vida

¿Qué clase de amigo eres?

Yo soy de las que pienso que tener amigos es algo fundamental. A veces dedico más tiempo a ellos que a mí misma, pero siempre vale la pena. Sin embargo, no todos los amigos son iguales. Cada uno juega un papel clave y específico en nuestras vidas.

Algunos llegan en el momento preciso, como por arte de magia. Os conocéis en algún lugar, por coincidencia, y no podían haber sido más oportunos. Os une algo en común: vuestras circunstancias. Un viaje, una crisis personal, la llegada a una nueva ciudad, un trabajo, demasiado tiempo libre, una rotura reciente o un embarazo. Sea lo que sea estáis pasando por lo mismo y aquellas personas son las mejores para compartirlo. Mientras vivís esas experiencias en común mantenéis una estrecha e intensa relación, pero lo más probable es que tarde o temprano las circunstancias os vuelvan a separar. Frases-bonitas-para-el-Día-Internacional-de-la-Amistad-300x223

Otros, han sido clave en tus años de infancia y/o adolescencia pero con el paso de los años te das cuenta de que lo único que tenéis en común son recuerdos del pasado y que vuestras vidas han tomado un giro totalmente opuesto.  “A ver cuando quedamos para tomar un café”, pero ese café nunca llega y si llegase ya no tendríais nada que deciros.

Después están los amigos que desaparecen del mapa cuando se enamoran y vuelven llorando cuando les rompen el corazón; los que tienen tantos amigos que no tienen tiempo para ti; los que sólo hablan de sí mismos y nunca te escuchan; los que aunque hace mucho tiempo que no los veas nada cambia; los que le hacen más caso a su iphone que a ti; los consejeros; los quejicas; los que siempre están en el extranjero; los que te juzgan; con los que te entiendes mejor con unas copas de más y los que siempre te hacen descojonar de la risa.

Entre todos ellos, hay los verdaderos amigos. Aquellos pocos amigos que sabes que siempre van a estar allí. No importa lo mucho que has cambiado, si estás viviendo a miles de kilómetros de distancia o si estáis pasando por momentos diferentes. A pesar de que estés insoportable,  de que no compartáis ningún hobbie o de que olvidaras su cumpleaños, los amigos de verdad no fallan.

¿Y tú, qué clase de amigo eres?

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Amor

El porqué no encontramos la media naranja

Crecimos con Cenicienta, Blanca Nieves y Bella Durmiente y nos quedamos esperando a que nuestro príncipe azul llamara a la puerta y nos rescatara de cualquier mal. En otras palabras, crecimos con un concepto completamente equivocado de lo que es el amor y la vida en pareja.

Durante la adolescencia empezaste a buscar el príncipe soñado y en seguida descubriste que los chicos de tu alrededor en lo último que pensaban era en el amor. Por primera vez intuiste que lo de Disney era una farsa y el príncipe azul pasó a ser substituido por el bonito y simbólico término de “media naranja”. Sin embargo, después de algunas relaciones fracasadas y alguna que otra desilusión empiezas a preguntarte si realmente hay una media naranja para tí.

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A medida que nos hacemos mayores, un instinto animal de emparejamiento nos empuja a la búsqueda inconsciente de la pieza perfecta del rompecabezas y una vez más seguimos concibiendo el amor de forma errónea. La verdad es que nuestra media naranja no existe, de hecho, hay medias naranjas por todas partes y en gran medida nosotros somos los responsables de que las dos piezas del rompecabezas encajen. Con esto quiero decir que el amor no consiste en enamorarse y esperar a que todo sea de color de rosa, enamorarse es mucho más.

El amor en pareja es encontrar el equilibrio, es dar y recibir, es saber ponerse en la piel del otro y saber compartir, es sacrificio y dedicación, sufrimiento, comunicación, confianza y respeto. El amor en pareja es como una planta que hay que regar cada día y no descuidarla, es aceptar al otro como es y no querer cambiarle. La media naranja no es la que te hace volar sino la que te enamora tocando de pies en el suelo, con admiración pero sin olvidar los objetivos y el camino de uno mismo. En definitiva, es saber moldearse para que ésa sea la pieza perfecta del rompecabezas.

 

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